Ante el crecimiento de los homicidios y el reclamo social, el gobierno echa mano a blindados de Defensa. Una jugada que rompe moldes ideológicos, descoloca a la oposición y apuesta al impacto visual para bajar la “sensación térmica” del miedo
Ante el crecimiento de los homicidios y el reclamo social, el gobierno echa mano a blindados de Defensa. Una jugada que rompe moldes ideológicos, descoloca a la oposición y apuesta al impacto visual para bajar la “sensación térmica” del miedo