En un país altamente politizado, no es sano que quienes ostentan estos cargos sean continuamente encorsetados entre izquierda o derecha ni que la gestión de la fiscal se mida en esos términos
En un país altamente politizado, no es sano que quienes ostentan estos cargos sean continuamente encorsetados entre izquierda o derecha ni que la gestión de la fiscal se mida en esos términos